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(Escrito para la Revista El Oso Hormiguero, próximamente. Reportaje completo aquí http://www.megaupload.com/?d=O45CEIWL)

Hace más de 20 años, la gran Bette Davis envió una carta a una joven actriz que comenzaba a despuntar en el mundo del espectáculo en la que confesaba la admiración que sentía por la que, en sus palabras, era su digna sucesora. Hoy en día todos sabemos que hablar de Meryl Streep significa tocar uno de los palos más importantes de la baraja de nuestro Cine actual.

La actriz norteamericana, camaleónica como pocas, luce con humildad y prudencia el título de Leyenda Viva del Cine que todos los medios parecen querer otorgarle tras el reciente estreno de su última película: ‘La dama de hierro’ (Phyllida Lloyd, 2011), en la que Streep se mete en la piel de la ex Primera Ministra británica Margaret Thatcher, un nuevo desafío en su camino. Aunque no es la primera vez que la personalidad de Lady Thatcher ha inspirado proyectos televisivos o cinematográficos, nunca antes se había intentado crear un biopic que mostrase toda su vida ni mucho menos que causase tanta expectación. Meryl Streep afrontó el proyecto como un enorme reto en el que dar voz a una dura mujer que todavía está en el recuerdo de muchos, pero sobre todo quiso que se narrase el día a día de una anciana que fue aclamada por muchos y temida por otros y que hoy vive perdiendo lentamente sus facultades. La espectacular transformación de la actriz en Thatcher, sobre todo en esos momentos en que interpreta a la ex Primera Ministra en la actualidad, hace que en los primeros minutos de la cinta el espectador piense que se ha equivocado de sala; las dotes interpretativas de Meryl, como le decían en la escuela, hacen el resto.

 Si bien la película es más un manojo de recuerdos engalanados por la falta de memoria de una octogenaria que la historia de una vida, la brillante actriz hace que cada respiración de la Thatcher recorra el patio de butacas dejando un escalofrío en la espalda de todos los allí presentes. Meryl Streep ha declarado que su deseo era hacer una película sobre la mortalidad, dado el reciente fallecimiento de sus padres y por eso se dejó seducir por la historia de una anciana que vive con un fuerte recuerdo de su difunto marido, interpretado en la película por un magnífico Jim Broadbent que aporta la nota de humor en la cinta, apareciendo y desapareciendo como un fantasma atrapado en la débil memoria de Margaret. Streep ha afirmado que su percepción sobre ‘la Dama de Hierro’ ha variado ligeramente después de interpretarla. Datos como que la Thatcher nunca tuvo cocinero (algo, al parecer, impensable para Meryl) o que en Downing Street trabajaban unas 60 personas frente a las 400 de la Casa Blanca le han hecho casi envidiar su inagotable energía…

Reportaje completo aquí http://www.megaupload.com/?d=O45CEIWL