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‘Qué bello es vivir’ (Frank Capra, 1946) es uno de esos clásicos navideños que se repiten uno y otra vez de año en año y que cada Navidad reúne a toda la familia en Nochebuena alrededor del televisor. En honor a la verdad habría que apuntar que este hecho solamente ocurre en Estados Unidos y por unos motivos bastante curiosos. El guión de la película, escrito por Philip Van Doren Stern y Frances Goodrich, está inspirado en un pequeño cuento llamado ‘The greatest gift’ que escribió el propio Van Doren Stern en 1930. Ante la imposibilidad de que la obra fuera publicada por una editorial, el autor decidió enviarla a modo de postal navideña en 1943, fecha en la que llegó a manos de los productores de RKO Pictures, que compraron los derechos para un futuro proyecto del que Cary Grant debía ser protagonista. Este proyecto nunca se llevaría a cabo y Capra compraría de nuevo los derechos en 1945. Después del rodaje, la Paramount volvió a venderlos a una distribuidora de televisión que, en 1974 y por error, olvidó renovar los derechos pasando la película a ser un bien de dominio público. Esta es la razón por la cual algunos años han sido hasta dos canales estadounidenses los que emitían la película de Capra.

Si bien es cierto que ‘¡Qué bello es vivir!’ representa hoy día y sobre todo, como ya se ha dicho, en Estados Unidos, la esperanza y el espíritu navideño por excelencia, en su estreno el 7 de enero de 1946 el éxito no estuvo de su lado. Frank Capra había combatido en la Segunda Guerra Mundial y el público en general esperaba un cine más realista, como el de William Wyler y ‘Los mejores años de nuestra vida’ (1946), que en esa época llenaba las salas y arrasaba en las entregas de premios, ganando siete estatuillas en los Oscar. Para esa edición de los Premios de la Academia de Hollywood, la película de Capra se reestrenó en diciembre para lograr conseguir cinco nominaciones, aunque finalmente a ninguna de ellas le acompañó la fortuna.

El director intentó reunir a un elenco que era ya habitual en su cine para intentar seguir captando al mismo público que en sus películas anterior. Tal es el caso de James Stewart, protagonista de la película y actor con el que ya había trabajado en otras cintas como ‘Vive como quieras’ (1938). Stewart, que debido a la contienda llevaba cuatro años sin trabajar, siempre aseguró que Frank Capra ‘salvó’ su carrera. De hecho, su interpretación hizo que otros directores como Hitchcock se fijaran en él para películas ya míticas como ‘La ventana indiscreta’ (1954).

Con un trasfondo social importante, ‘¡Qué bello es vivir!’ es una comedia dramática y fantástica que nos sitúa en la pequeña localidad de Bedford Falls, donde George Bailey (Stewart), que ha perdido una gran cantidad de dinero, intenta poner fin a su vida tirándose al vacío desde un puente. En el último momento un viejo ángel (Henry Travers), le hará recapacitar enseñándole lo que hubiera sido del mundo si George no hubiera nacido, algo que recuerda a ‘Cuento de Navidad’ de Charles Dickens, con el que guarda muchas similitudes. Al final, el protagonista se da cuenta de su importancia en la vida de los demás, así como de la de todos sus amigos en la suya, ya que parafraseando al propio Bailey leyendo el libro de Mark Twain al final de la película: ‘nadie fracasa si tiene amigos’.

La importancia de la película es tal para tanta gente que incluso en 1987 a un hombre que había matado a su esposa enferma y después había intentado suicidarse le fue impuesta la condena de ver ‘¡Qué bello es vivir!’, queriendo mostrarle el juez de este modo el valor de la vida.

Y es que a pesar de los puntos trágicos de la historia, del drama inicial del protagonista y del malvado villano Potter, el George Bailey del final de la película inunda de optimismo el corazón de cualquier espectador.