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Cuando Richard Gere volvía a por una Julia Roberts de enorme sonrisa al final de ‘Pretty Woman’ (Garry Marshall, 1990) la actriz ya estaba coronada como ‘La Novia de América’ por el mundo entero, una distinción que le ayudó a escalar hasta los más alto del firmamento de Hollywood. Hasta aquí nada nuevo pero, ¿ha sido la Roberts la única actriz distinguida con este ‘título’? La respuesta correcta es ‘no’. La original ‘Novia de América’ fue una chica de cabellos dorados que pasaría a la historia por convertirse en la primera actriz en tener fans y por ser una de las más queridas y admiradas de los primeros años del Cine. ¿Su nombre? Mary Pickford.

Mary Pickford fue una de esas actrices que sí supo aprovechar la llegada del Cine Sonoro, de hecho fue la primera en ganar el Oscar a la Mejor Actriz a la llegada del sonido por ‘Coquette’ (Sam Taylor, 1929). Antes de esto y cuando contaba solo quince años viajó desde su Canadá natal a Nueva York en busca de trabajo en Broadway, trabajo que consiguió de la mano de David Belasco, junto al que se estrenó sobre las tablas. Sin embargo el nuevo invento del cine llamó la atención de la ambiciosa joven y pronto comenzaría a ganar popularidad con sus cortos hasta la llegada de sus primeras películas importantes: ‘La pobre niña rica’ (Maurice Torneur, 1917)) y ‘Rebecca la de la granja del sol’ (Marhsall Neilan, 1917). Siempre aparentó menos edad de la que tenía y sus papeles de niña pobre conmovían al gran público.

Siendo muy pequeña su padre falleció aquejado de alcoholismo, algo que sumió a Mary en un estado depresivo que le acompañaría toda la vida y que ayudaría a crearle una personalidad complicada y bipolar, con problemas mentales que le afectarían sobre todo al final de su carrera. Pero no solamente fue la muerte de su padre la que provocó esta especie de desequilibrios en la actriz, sus matrimonios tampoco fueron un camino de rosas. Aunque tuvo más, el sonado romance de Pickford con el galán de moda Douglas Fairbanks parece que fue la comidilla de la época. Juntos protagonizaron películas como ‘La fierecilla domada’ (Sam Taylor, 1929). Él estaba casado y con una hija cuando la conoció y los dos unieron sus fuerzas junto a Charles Chaplin y D.W. Griffith para fundar la United Artists que todavía hoy perdura. La idea era crear una compañía de distribución para plantar cara y desafiar a las grandes distribuidoras de la Edad de Oro del Cine que para ellos maltrataban a los actores con los contratos.

Después de la muerte de su madre y dos hermanos y de que su matrimonio con Fairbanks se fuera poco a poco convirtiendo en cenizas, todo Hollywood sabía ya de sus problemas mentales y fue en 1933 cuando Pickford grabó la que sería su última película como actriz: ‘Secrets’ (Frank Borzage). A partir de este momento se recluiría en su mansión y seguiría produciendo películas hasta 1956, exhibiéndose en público en muy contadas ocasiones hasta su muerte en Santa Mónica en 1979.

Su nombre es sinónimo de leyenda, de Arte, de Historia y de puro Cine y cuatro años antes de morir Hollywood quiso dejarlo claro otorgándole el Oscar Honorífico en su gran mansión, que se abrió de par en par para recibir el reconocimiento de toda la industria a la que fue uno de sus principales referentes: la verdadera y eterna Novia de América.