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‘Sara Montiel es nuestra Mae West, representa la inspiración máxima del erotismo tranquilizador, donde la agresividad de la hembra manchega, viene suavizada por sus extravagancias externas: vestuario, fraseología, simpatía, canciones, como por todo lo absolutamente increíble de los temas en que es reina absoluta’. – Terenci Moix

Sara, Sarita, Saritísima, el mito español por excelencia y nuestra actriz más internacional. La Montiel iluminó una de las épocas más rancias de la historia de España con su imagen desinhibida y sensual, fue uno de los iconos de la Época de Oro del Cine Mexicano y conoció los mejores años de Hollywood hasta convertirse en lo que hoy es: un personaje de culto. Si larga es su carrera, más larga aún es la estela que la estrella manchega ha ido dejando a su paso.

A lo largo de los años la actriz se ha codeado con estrellas de su misma talla, dejando momentos únicos en la memoria de la cinematografía mundial. Fue en 1948 cuando Sara Montiel obtuvo su primer papel de importancia en la película de Juan de Orduña ‘Locura de amor’, protagonizada por dos de los grandes: Aurora Bautista y Fernando Rey. A partir de aquí y dado su miedo a verse encasillada, la ambición de Saritísima le lleva hasta México, rivalizando en fama y belleza con Dolores del Río o Katy Jurado y conociendo a personajes como Agustín Lara.

Sara Montiel y Gary Cooper

Pero fue quizá la siguiente etapa de su vida la más interesante en cuanto a las personas que la rodearon. En 1954 Sara Montiel aterriza en Hollywood para rodar ‘Veracruz’ (Robert Aldrich) junto a dos de los más grandes mitos americanos: Gary Cooper y Burt Lancaster. Sara comentó en una entrevista a 20minutos.es (A.Abeledo, 2007) que en una escena debía preguntarle a Cooper ‘¿Quieres luchar conmigo y con los míos por mi pueblo?’, pero dado su nivel de inglés se equivocó y le dijo: ‘¿Quieres hacer el amor conmigo?’, a lo que el actor contestó: ‘yes, yes, yes‘. Años después, en 1986, Sara recibiría el Golden Eagle Award ruso a su carrera y sería Lancaster el encargado de darle la estatuilla diciendo que la conoció cuando ‘era una chiquilla de 20 años que no hablaba ni una palabra de inglés pero que aprendió a la perfección su papel para hacer un vis a vis con Gary Cooper’.

Gracias a esta película Sara siguió su camino con ‘Serenade’, junto a Joan Fontaine y Vincent Price. La película se rodaba en el Set 2 del estudio hollywoodiense de la Warner, mientras que en el 1 se estaba rodando en ese mismo momento ‘Gigante’ (George Stevens, 1956), dando lugar al inicio de una fantástica amistad, la de Sara Montiel y Elizabeth Taylor. Sara habló de la misma hace unos meses, cuando la Taylor murió en marzo de 2011, momento en el que recordó: “Ella era un poco como yo, le dio por casarse, aunque me llevaba cuatro maridos de ventaja. Ella no podía estar con un hombre si no era contrayendo matrimonio (…), ayudaba mucho a la gente, y desde los ochenta estuvo volcada con el sida. Pero no sólo con eso,  cualquiera que le pidiera un trabajo o un favor le ayudaba. Era muy alegre, amable y, sobre todo, muy educada, muy inglesa” (Marta Caballero, elcultural.es, 2011).

Junto a Elizabeth Taylor y el periodista Armando del Moral

También conoció en este rodaje a uno de los compañeros de la Taylor en ‘Gigante’, el mítico James Dean. De hecho, la que se dice que fue la última instantánea del actor antes de perder la vida en la carretera en septiembre de 1955 es en la que aparece riendo junto a Sara Montiel, la misma que muchos diarios utilizaron para dar la noticia de la muerte del actor. Sara ha llegado a decir que eran grandes amigos y que ella debía ir en ese fatídico viaje junto a Dean, pero una llamada del estudio hizo que no fuera, e incluso afirmó en el Suplemento del diario El Mundo en 2009 (A Solas con Nieves Herrero, El Mundo) que su muerte fue accidental porque James ‘no veía ni torta’ y ese día no se puso las gafas.

Sara Montiel y James Dean

Dicen las leyendas de Hollywood que en casa de Sara Montiel, como buena española, se comía muy bien. Vivía ‘unas cuantas casas más abajo de Audrey Hepburn‘ y parece que fueron muchos los que por allí pasaron… entre ellos la gran Greta Garbo o Marlon Brando, del que Sara dijo en el ya citado Suplemento del Diario El Mundo: ‘fue a casa alguna vez para que le hiciera unos huevos fritos y un café. Yo le gustaba mucho’.

La vida de Sara Montiel no cabe en un blog, va mucho más allá de un libro y harían falta varios días para narrarla. Quedan muchos nombres: Jane Fonda, Hemingway, Alfred Hitchcock… y los que la propia Sara guarde en su memoria junto a las miles de historias que quedan por contar.

Si confieso… somos muchos los que daríamos todo por poder conocer a Sara, la estrella, mostrarle nuestra admiración y… ¿por qué no? preguntarle qué se sentía al hablar cara a cara con James Dean o cómo eran los ojos de la Garbo en persona. Sara Montiel la estrella, la diva, la guapa…

Sara Montiel y Alfred Hitchcock