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Hay papeles que parecen haber sido creados para un actor determinado, personajes que quedan para siempre ligados a la imagen de la persona que los interpreta pero… no en todos los casos estos papeles estuvieron destinados desde un primer momento al actor que después los hizo suyos. Hollywood esconde en sus archivos las historias de muchos de ellos, los que pudieron ser y no fueron.

¿Cómo habría mirado Escarlata O’Hara a Rhet Butler con los ojos de Bette Davis? La actriz rechazó el papel de la protagonista de ‘Lo que el viento se llevó’ (Victor Fleming, 1939) en un proceso de selección que duró más de un año. Muchas otras actrices optaron al papel: Katharine Hepburn, Joan Crawford y las por entonces desconocidas Lana Turner y Susan Hayward no lo lograron. Probablemente la Davis se arrepintiera ante el rotundo éxito de la oscarizada película y el instantáneo ascenso de la finalmente elegida, Vivien Leigh, a la que ya todos recordamos indiscutiblemente como Escarlata, uno de los personajes mejor creados de la historia, tanto por su interpretación como por el papel en sí mismo.

Algo parecido le ocurrió a Marilyn Monroe y ‘Desayuno con diamantes’ (Blake Edwards, 1961). Truman Capote, el famoso periodista y escritor autor del libro, quería que la tentación rubia protagonizara la película, pero los Estudios Fox, con los que la actriz tenía contrato, decidieron no cederla, entrando en juego Audrey Hepburn y convirtiéndose con ello en la segunda actriz mejor pagada de la época y en un mito de elegancia y glamour desayunando frente al escaparate de la tienda Tiffany’s de la neoyorquina Quinta Avenida, que abrió en domingo para que pudieran rodar.

Como Capote, George Lucas tenía en mente a dos actores diferentes a Harrisond Ford y Carrie Fisher para los personajes principales de ‘La Guerra de las Galaxias’ (1977): Burt Reynolds y Jodie Foster. Además, el papel de Luke Skywalker pudo ser interpretado por una chica según los primeros pensamientos del director, algo que finalmente nunca ocurrió.

Pero no es necesario remontarse a tantos años atrás para encontrar casos parecidos. En 1990, John Travolta rechazó un papel en el proyecto del director Robert Zemeckis llamado ‘Forrest Gump’. El éxito de Tom Hanks, recordado por siempre con esta película, haría que Travolta admitiera públicamente que decir que no al chico de la caja de bombones había sido un gran error. Ese mismo año Meg Ryan y Daryl Hannah eligieron no ser Vivian Ward en ‘Pretty Woman’ (Garry Marshall, 1990), personaje que elevaría a los altares de la popularidad a Julia Roberts, la denominada novia de América (con permiso de Mary Pickford, a la que se dio ese apodo muchos años antes). También en 1990 el director Tim Burton realizó una de sus obras maestras: ‘Eduardo Manostijeras’. En un principio Burton pensó en Tom Cruise para el papel principal, pero el actor tenía otros planes para la historia… quería un final mágico y feliz que se apartaba de las ideas del director, por lo que decidió no participar en la película. Finalmente apareció Johnny Depp y comenzó la relación director-actor fetiche que aún hoy se mantiene.

Tom Cruise pudo ser 'Eduardo Manostijeras'

Los años 1997-1998 dejaron dos de las películas más exitosas de los últimos años y también dos casos curiosos, el de ‘Titanic’ (James Cameron, 1997) y ‘Shakespeare in love’ (John Madden, 1998). Gwyneth Paltrow estuvo entre las candidatas a convertirse en compañera de Leonardo DiCaprio en la historia del famoso transatlántico, pero finalmente fue Kate Winslet la elegida, la misma que rechazó el papel protagonista de ‘Shakespeare in love’ para rodar ‘Holy Smoke!’ (Jane Campion, 1999), dejando paso libre a la Paltrow en su camino hacia el Óscar. Si estos cambios no se hubieran producido, la Rose de ‘Titanic’ habría sido rubia y la Winslet nunca se hubiera subido al barco. Kate nunca rebició el Óscar por esta película, pero sí por ‘The Reader’ (Stephen Daldry, 2008) papel que en un principio debía realizar Nicole Kidman, pero que rechazó al quedarse embarazada.

Otro caso curioso es el de Neo en ‘Matrix’ (Andu Wachowski & Lana Wachowski, 1999). El papel llegó a las manos de los agentes de Ewan McGregor, pero declinaron la oferta antes incluso de enseñársela al actor, que realmente nunca pudo decidir si quería participar en el proyecto o no. También Will Smith optó al papel y pudo ser Neo, personaje que reportó a Keanu Reeves, que finalmente fue el elegido, popularidad mundial, siendo una película novedosa y diferente, que nunca dejó indiferente a nadie.

Todos estos personajes pudieron ser distintos, con diferentes interpretaciones y matices… pero el destino o las manos que manejan los hilos de Hollywood quisieron que terminaran siendo así, en unos casos con resultados positivos, en otros nunca lo podremos saber… solamente podemos imaginar cómo habría sido ver a otro actor encarnando un mismo papel… y es que también en ésto consiste la magia del cine: en imaginar, en soñar.